¡Migajas de un Soñador, Versión 2026!

Idania Chirinos @IdaniaChirinos (agosto 13, 2026): Si alguna vez usted se preguntó, por qué tantos pensamos que @MariaCorinaYA  tiene que ser Presidente, le sugiero que escuche esta estupenda entrevista hecha por @efigueredop
 Ella tiene el país en la cabeza …y en el corazón! No pretende ser una estadista, lo es! Conoce el diagnóstico de las falencias del Estado y sabe lo que hay que hacer! No miente: “lo que viene para Venezuela es difícil” y lo asume! Y por encima de todo y a pesar del acoso, de la clandestinidad, del maltrato, del exilio, jamás ha perdido su sentido de humanidad y nunca ha dejado de ser quien es!
Emilio Figueredo @efigueredop: Les envío la grabación de la excelente entrevista concedida por María Corina. Sus respuestas iluminan nuestro camino.



¡María Corina es un sentimiento nacional en cuerpo y alma! ¡Ella se ganó el derecho de representarnos, nadie le regaló nada! ¡María Corina tiene que entrar a Venezuela, “Cueste lo que cueste”! ¡María Corina Machado descarta pedir protección para su regreso a Venezuela! ¡María Corina pudiera capitalizar el descontento de la población y liderar una rebelión en contra del régimen! MCM: «Mi presencia estabiliza y ayuda en la organización que hace falta». María Corina Machado debe volver a Venezuela y competir en las elecciones (Rick Scott). ¡Te contaré una historia (45)!


¡Crónica de un Sueño deLibertad y VidaXLV! ¿Quién dijo miedo? ¡María Corina la mujer que sembró de esperanzas el vientre de Venezuela, hacia la libertad y la democracia! ¡La Indomable! María Corina Machado: ¡¡Hoy estamos iniciando el regreso a casa!! ¡¡Vamos a hacer lo que haya que hacer. Vamos a ganar, vamos a expulsar el mal de nuestro país!! ¡Levantad la voz y haced las maletas volvemos a Venezuela! “Abascal define a María Corina como una "referente internacional de la libertad". “Yo no escucho lo que dice la gente, solo observo lo que hacen. El comportamiento nunca miente” (Winston Churchill).
Elizabeth Sanchez Vegas @elhabito (agosto 13, 2026): ¡𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐌𝐚𝐫í𝐚 𝐂𝐨𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞𝐣ó 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞𝐯𝐞𝐫 𝐞𝐧 𝐀𝐧𝐚𝐥í𝐭𝐢𝐜𝐚! Por Elizabeth Sánchez Vegas
En la conversación que sostuvo @MariaCorinaYA  con Emilio Figueredo @efigueredop  en Analítica hubo varias afirmaciones que me parecieron distintas, no porque alteren el rumbo que ella viene planteando, sino porque esta vez dejó ver con mayor precisión algunos elementos sobre la preparación para gobernar, las redes que lograron sobrevivir a la persecución y el orden institucional que, a su juicio, debería marcar el comienzo de una transición. Más que detenerme en lo que ya conocemos de su visión política, me interesa mirar esas piezas concretas que, puestas juntas, ofrecen una lectura bastante más reveladora de la entrevista.
La primera frase que me hizo detenerme fue esta: “Sabemos lo que hay que hacer y con quién.” El contexto ayuda mucho a entender a qué parece referirse María Corina con ese “con quién”, porque inmediatamente antes habla de un grupo de asesores que viene trabajando en distintas áreas, de jóvenes dentro y fuera de Venezuela que opinan, discuten y formulan propuestas, y menciona trabajos específicos en educación, salud, infraestructura y energía. No ofrece nombres ni anuncia un futuro gabinete, pero sí deja ver algo bastante más interesante que una declaración general de intenciones: junto con los planes parece existir ya una red de capacidades y talento técnico con la cual ejecutarlos, y ella misma subraya que la selección deberá hacerse por mérito, preparación, valores y compromiso, sin cuotas políticas ni enchufes.
A esa afirmación se suma otra que merece mucha atención, porque María Corina cuenta que durante los que denomina los “18 meses de terror” continuaron trabajando con redes que el régimen no logró detectar y que, pese a las detenciones, la persecución y el riesgo de nuevas capturas, esas estructuras no dejaron de trabajar ni de crecer. Si tomamos literalmente lo que está diciendo, hay allí una información políticamente relevante: mientras desde afuera podía percibirse una organización cercada, perseguida y obligada a la clandestinidad, internamente habrían logrado preservar una estructura operativa y mantenerla activa durante todo ese período, algo que adquiere todavía más significado cuando se conecta con su afirmación anterior de que saben no solamente qué hacer, sino también con quién hacerlo.
Quizá uno de los pasajes más importantes de toda la conversación aparece cuando Emilio Figueredo le pregunta qué instituciones considera indispensable reconstruir de inmediato y cuáles habría que concebir prácticamente desde cero. María Corina comienza diciendo que prácticamente todas están destruidas, pero luego establece una prioridad muy específica: en el cortísimo plazo se necesita un órgano electoral y un órgano judicial para iniciar un proceso de transición y recuperar la soberanía popular. La precisión no es menor, porque deja de hablarse de la reconstrucción institucional como un concepto abstracto y aparece una secuencia concreta, en la que justicia y autoridad electoral se convierten en las primeras piezas necesarias para comenzar a reorganizar el poder legítimo.
Esa secuencia se vuelve todavía más interesante cuando María Corina desarrolla cómo imagina el nuevo Consejo Nacional Electoral y rechaza expresamente las cuotas partidistas, insistiendo en que debe estar integrado por personas probas, honorables y sin vínculos partidistas, mientras añade como condiciones indispensables la participación efectiva de los venezolanos en el exterior, la libertad de información y la posibilidad real de que cada ciudadano vote por quien quiera y no por quien le imponga el régimen. Lo que me parece especialmente revelador llega al final de esa respuesta, cuando sostiene que alcanzar esas condiciones “no toma mucho tiempo”, porque allí introduce una posición muy concreta frente al debate sobre cuánto debería durar una transición antes de realizar una elección presidencial verdaderamente libre.
Hay, además, un elemento que no debería pasar inadvertido porque toca directamente la discusión sobre cuál elección debe venir primero. Cuando Emilio Figueredo le pregunta por la tesis del Manifiesto de Panamá de comenzar por una presidencial, María Corina rechaza la idea de utilizar elecciones de alcaldes o gobernadores como una suerte de estación previa y recuerda que el régimen ha vaciado durante años de competencias y recursos a los poderes regionales y municipales. Es en ese contexto donde pronuncia una de las frases más contundentes de la entrevista: “Aquí no estamos para entretenimientos”, y añade, después de la tragedia del terremoto, que “Venezuela no aguanta una mentira más”. Su argumento, tal como lo expone, es que una elección subnacional sin haber resuelto el problema central del poder nacional no respondería a la urgencia política ni a la magnitud del momento.
También me pareció significativo que, al hablar de la rabia acumulada en la sociedad venezolana, María Corina no la minimiza ni intenta edulcorarla, sino que la reconoce como consecuencia del dolor, de los presos políticos, de las familias afectadas por el terremoto, de quienes tuvieron que marcharse y de años de manipulación y abandono. Sin embargo, introduce allí una distinción que será inevitablemente crucial en cualquier transición: la mejor manera de evitar la venganza es la justicia, al tiempo que advierte que un esquema de impunidad sería tremendamente peligroso para el país que viene. La formulación es importante porque fija los dos extremos que pretende evitar: ni revancha ni impunidad, una frontera mucho más difícil de administrar en la práctica de lo que resulta enunciarla.
Al escuchar la entrevista completa, mi impresión es que lo más interesante no está en una gran declaración aislada, sino en cómo encajan varias piezas que María Corina fue dejando a lo largo de la conversación con Emilio Figueredo: existen planes sectoriales y una red de asesores y talento técnico; durante la persecución sobrevivieron estructuras que, según ella, continuaron trabajando y creciendo; el comienzo de la transición tendría como prioridades inmediatas un órgano judicial y otro electoral; el futuro CNE debería estar libre de cuotas partidistas; y las condiciones esenciales para una elección presidencial libre, en su criterio, no requieren una espera indefinida.
Todo eso configura un lenguaje algo distinto, más cercano a la ejecución que a la aspiración, porque ya no se trata únicamente de describir la Venezuela que se quiere construir, sino de comenzar a precisar cuáles serían las primeras piezas, qué capacidades existen y qué orden debería seguirse para ponerlas en movimiento. Y quizá por eso esta conversación en Analítica merece una lectura particularmente atenta: sin presentar todavía nombres, cronogramas ni una estructura formal de transición, María Corina empieza a dejar ver que detrás de la propuesta política hay una preparación que parece bastante más avanzada de lo que normalmente se expone en público.
Aquí, la entrevista completa de María Corina Machado con Emilio Figueredo, en
@Analitica . https://youtube.com/live/ojSSJ-cT_Ls?si=qxRWA3kTQBW8C7HY
¡Viajar a través de un sueño deLibertad y Democracia”! (45)
¡María Corina pronto regresa y no viene sola!
Yo voy con María Corina hasta el final y usted
Elizabeth Sanchez Vegas @elhabito (agosto 06, 2026): La Asamblea Nacional de 2015 tiene ante sí la oportunidad de devolverle peso a una palabra muy maltratada: representar. Representar no es hablar vagamente en nombre de todos; es llevar a cada reunión, como ha planteado María Corina Machado, una agenda inequívoca para la transición: instituciones democráticas, liberación de todos los presos políticos, garantías reales para todos los actores, un calendario para las elecciones presidenciales y respeto a la soberanía popular.
En 1811, reunidos en la antigua capilla de Santa Rosa de Lima, los representantes de las provincias dejaron de invocar la libertad y la convirtieron en una decisión política: así comenzó la República. Nadie espera que la historia se repita, pero sí que vuelva a aparecer aquella misma claridad moral.
La mesa ha sido instalada. A la doctora @Dinorahfiguera  y a quienes la acompañan en representación de la @AsambleaVE  elegida en 2015 les corresponde ahora custodiar el mandato recibido y procurar que Venezuela no reciba de estas conversaciones otra promesa, sino aquello que ha esperado, defendido y pagado durante demasiados años: la libertad.
¡Una Migaja Final...! 
 
¡Humberto Calderón Berti: Estamos muy agradecidos porque se llevaron a Maduro, pero tenemos derecho a exigir información sobre el dinero del petróleo!
 
“Pretender salir de la crisis con los corresponsables de la destrucción de Venezuela es como si le hubieran pedido a los jerarcas nazis reconstruir Alemania después de la guerra”, señala el reconocido experto petrolero durante una conversación con La Gran Aldea.
A sus 84 años, Humberto Calderón Berti sostiene que su único compromiso es con su conciencia y con la verdad, por eso habla sin eufemismos y no esquiva ningún tema. Asegura que no tiene “muchas ilusiones” con el proceso de negociación y cree que el asunto petrolero no se está abordando con la transparencia necesaria.
“Si Estados Unidos necesita legitimidad, pues Edmundo González es más legítimo que la Asamblea del año 2015, porque fue electo hace dos años”, señala Calderón Berti. Y añade que a cualquier proceso de negociación que no contemple al presidente electo y a María Corina Machado “le falta una pata”.
Asimismo, aprovechó la autoridad que le da su trayectoria para decir algunas verdades incómodas: “Venezuela no es un país rico, ni es la mejor nación del mundo, vamos a quitarnos esa vaina de la cabeza. Somos un país pobre, porque su gente es pobre. Así de simple”.
¿Cómo define el nuevo momento político que atraviesa el país?
Estamos en una situación compleja, porque el trabajo que iniciaron los Estados Unidos el 3 de enero no lo concluyeron y debieron hacerlo. Ahora estamos en el peor de los mundos y, mientras no haya una sustitución del actual régimen, la situación del país no va a cambiar.
Quienes hoy mandan son los corresponsables de la destrucción de Venezuela. Entonces, pretender salir de la crisis con ellos es como si le hubieran pedido a los jerarcas nazis reconstruir Alemania después de la guerra.
El proyecto económico más importante que habrá en el hemisferio occidental en las próximas dos o tres décadas es la reconstrucción generalizada de Venezuela, porque es un país que se debe hacer de cero. Pero hay que empezar a hacer las cosas bien, porque cuando estos procesos empiezan de manera oscura o poco transparente, enmendar cuesta muchísimo. Es más fácil arrancar de cero que enderezar un árbol torcido.
¿Se refiere a la situación política o a la agenda económica?
A ambas cosas. Es preocupante la forma como se viene manejando el tema petrolero, porque hemos visto otorgamientos de áreas a dedo y sin concurso de ningún tipo, ni las debidas garantías; también asignaciones de contratos entre amigos. Eso no es lo mejor y se está pareciendo a la Venezuela de 1920, cuando el general Juan Vicente Gómez hacía reparticiones similares a sus colaboradores y familiares.
Eso es muy malo. Yo sé que la situación en la que estamos no es la deseable, pero esto hay que mejorarlo de la mano de Estados Unidos.
Pero es que la opacidad en el tema petrolero, de cierta forma, ha sido implementada por Washington.
Así es y yo no los estoy exculpando. Al contrario, pienso que Estados Unidos no ha percibido lo dañina que podría ser a futuro la forma en la que están haciendo las cosas hoy en el país.
Ellos tienen dos opciones: la primera es comportarse como una potencia neocolonial, haciendo todo a su manera, como si Venezuela fuera territorio americano e ignorando a nuestra ciudadanía; la otra alternativa es conciliar con la dirigencia venezolana un acuerdo a largo plazo, de unos cincuenta años, que vaya más allá de los gobiernos de turno y que cubra aspectos militares, políticos y económicos.
No hay forma de resolver los problemas estructurales de Venezuela sin ejecutar políticas de largo aliento, por eso es importante hacerlo en conjunto con Estados Unidos y eso no debería avergonzarnos.
¿El proceso de negociación que recién inicia podría sentar esos acuerdos estratégicos que usted menciona?
No, son cosas distintas, porque quienes están en este momento negociando a nombre de Venezuela no representan a la mayoría del país. A cualquier proceso de negociación que prescinda de María Corina Machado y de Edmundo González le falta una pata y eso debe entenderse.
Los dos partidos que están sentados en la mesa no han debido aceptar que María Corina fuera puesta de lado, sobre todo cuando ya habían acordado en la reunión de Panamá que sería ella quien encabezaría una eventual negociación. Eso no debe ser y han debido negarse bajo el argumento de que ya tenían un compromiso asumido con la Plataforma Unitaria y con el país.
Todo indica que ya para la reunión de Panamá este mecanismo de las dos Asambleas estaba bastante avanzado.
Eso no está bien. Lo correcto era corresponder a lo que ha sido el dictado del pueblo venezolano, que escogió como líder a María Corina Machado y como presidente a Edmundo González. En la política no se vale todo, ni en la vida tampoco. Hay que tener principios, valores y coherencia entre lo que uno dice y hace.
El país hoy está totalmente descuadernado y no deberíamos perder esta oportunidad repartiendo los recursos, como si fueran un botín, entre gente vinculada al poder en Washington y en Venezuela. Eso le haría un muy flaco servicio al país.
¿Entonces qué deben esperar los venezolanos de este incipiente proceso de negociación?
No me hago muchas ilusiones, porque, aunque tengo el mejor concepto de Dinorah Figuera, te repito: en esa comisión no está encarnado el país. Los venezolanos votaron a María Corina y a Edmundo; y si Estados Unidos necesita legitimidad, pues Edmundo González es más legítimo que la Asamblea del año 2015, porque fue electo hace dos años.
Con esto no quiero decir que se deba seguir una estrategia que la Casa Blanca no tenga en su radar, porque sería un error y hay una realidad que debemos reconocer. Así como también es cierto que en estos momentos en Washington no hay ambiente para un proceso electoral en Venezuela.
¿Por qué piensa que no hay ambiente para unas elecciones?
Porque creen que puede embochincharse el país, pero ahí están equivocados. Ellos consideran que María Corina puede ser un factor de perturbación nacional, cuando más bien puede ser de unificación, porque el país cree en ella. Los americanos piensan que Venezuela puede convertirse en Libia, Irak o Afganistán; y eso no es así.
¿Le ha faltado claridad a María Corina Machado a la hora de explicar el estado de su relación con la administración Trump?
El problema de fondo ahí es que hay un lobby gigantesco operando en contra de María Corina, porque ella no se presta para vagabunderías o beneficiar intereses particulares. Pero tiene que hacer un esfuerzo aún mayor por acercarse a Estados Unidos, porque algo está pasando y son ellos el aliado determinante que necesita Venezuela.
¿Qué opina de la reforma a la Ley de Hidrocarburos?
La Ley de Hidrocarburos no funciona, porque sigue siendo absolutamente discrecional en cuanto a regalías e impuestos y eso es un caldo de cultivo enorme para la corrupción. La mejor demostración de lo que te digo es lo que está ocurriendo en la Faja Petrolífera del Orinoco. Ahí están Chevron, que estaba desde antes, y amigotes del gobierno como Alejandro Betancourt, que no han perforado ni un solo pozo petrolero nuevo.
Urge un sistema de regalías transparentes y un marco legal fuerte para generar confianza en las grandes compañías petroleras del mundo.
¿Pero esa discrecionalidad hasta ahora no la ha compartido Washington al no dar información clara del manejo que le están dando a los recursos provenientes de la venta del petróleo venezolano?
Estoy totalmente de acuerdo, pero no debemos olvidar que nosotros, los venezolanos, somos los dueños de los recursos, no Estados Unidos. Estamos muy agradecidos porque se llevaron a Maduro, y creo que han debido llevarse a otros más, pero tenemos el derecho de exigir información sobre lo que están haciendo con ese dinero y ellos, la señora Rodríguez y el gobierno americano, están en la obligación de darla, porque ese petróleo es de la nación venezolana. Y con esto no estoy hablando mal de Washington.
No hay razón para no hacer las cosas bien, porque el negocio da para todo. Hay que privatizar todas las empresas del Estado. Solo Petróleos de Venezuela puede ser distinto al comienzo y después veremos…
¿Hay negocios e intereses particulares alrededor de la reestructuración de la deuda externa del país?
Absolutamente. Ahí está planteado un mega guiso, muy superior a la situación que existe alrededor del petróleo. Es un tema delicado, por eso hay que documentar muy bien el monto que realmente se debe, para evitar la manipulación. No estoy diciendo que no debemos pagar, sino que es fundamental revisar bien las acreencias.
También creo que se debe conformar un equipo de gente calificada, que trabaje de la mano con el gobierno americano y otras instituciones serias, para rescatar el dinero robado de la corrupción. Esa plata hay que buscarla hasta debajo de las piedras, porque son miles de millones de dólares. Para eso puede haber mucha cooperación internacional.
¿Tiene pensado regresar a Venezuela pronto?
¡Estoy como caballo frenado! Yo sueño con estar en Venezuela e ir a visitar a mi pueblo Boconó, que ahora se hizo famoso internacionalmente con el terremoto, jeje…
Fuente: LA GRAN ALDEA, Alejandro Hernández, agosto 12, 2026.
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