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Destino de un niño negro (XVIII)

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Llegada al aeropuerto de Ezeiza (Argentina), el 12 de Enero de 1966; mis compañeros de viaje procedentes de la república Dominicana y que hicieron escala en Caracas, aeropuerto de Maiquetía (Venezuela). El de la foto a la izquierda soy yo; en el centro Nelson Pimentel Q. y a la derecha César A. Savinón hijo o sobrino de un diplomático de ese país para el momento. Llegamos en la época de verano propicia a los calores, días largos y ropas ligeras por las altas temperaturas.

Destino de un niño negro (XVII)

No pude viajar a finales de 1965; el papeleo, pasajes y visado me detuvieron hasta inicios del próximo año. El 5 de Enero de 1966, me trasladé con mi padre a Maracaibo, iba a despedirme de mi tío Sergio, tío muy querido para mí. Celebramos con él y su familia, noche buena de Reyes y el día propiamente de los Reyes Magos, el 6 de Enero. Para ese momento, el puente sobre el Lago de Maracaibo no daba paso, se había caído una parte por choque de una embarcación petrolera; había que pasar los vehículos en Ferry, ida y vuelta; yo tenía un Volkswagen ensamblado en Alemania, con el viaje por muchas partes de Venezuela antes de salir. El día 11 de Enero de 1966, subí a un avión en el aeropuerto de Coro, a las 5:00 de la tarde, que me conduciría a Maiquetía (aeropuerto internacional) y a las 6:00 pm había llegado; esperar hasta las 11:00 pm el vuelo que nos conduciría a la república Argentina. Estando en la terminal internacional, conocí a unos jóvenes que venían de Santo Domingo rumbo a Buenos ...

Destino de un niño negro (XVI)

Para 1963, ingrese a la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela en Maracay, de mi terruño natal me acompañaron mis tres amigos inseparables a estudiar Ingeniería Agronómica. De inmediato me identifique con el Movimiento Universitario Católico (MUC) al cual ingrese al igual que mis amigos. Yo venía de ser presidente de la Acción Católica del Colegio, estudie con los Salesianos desde 2º grado hasta 3er. año de bachillerato, no había 4º ni 5º año; y presidente de la Acción Católica Parroquial, en ese momento el vicario general de la diócesis de Coro era Monseñor Pedro Da costa Gómez. Al poco tiempo de estar en el MUC, comencé a ocupar cargos directivos, coordinador de grupo, vice-presidente y hasta mi salida Presidente año 1965, donde me iría a otro país por cuestiones de seguridad, mi vida corría peligro. Hoy miro con nostalgia aquellos años de lucha, los comunistas dominaban en la Universidad, eran mayoría e imponían sus criterios incluso utilizando grupos de estudi...

Destino de un niño negro (XV)

Y, así, el niño se hizo joven, y un día abandonó el colegio para ir al liceo, a culminar su bachillerato. Estábamos en el año 1960, Semana Santa en Adicora, era la invitación que recibía de un tío que era subadministrador de las salinas de las Cumaraguas; las oficinas administrativas estaban en Adicora, una casa colonial de amplios cuartos y una sala que parecía una sabana. Allí me fui con un primo hijo de mi tío, se llamaba Julio César, hoy difunto; llevaba en mi maletín, además de la ropa, mi hamaca y mis dos buenos colgaderos; el turismo de playa que se iniciaba en el gobierno de Pedro Luís Bracho Navarrete era indescriptible, llegaban avionetas de todas partes, lo interesante un aeropuerto recién inaugurado y los aeroclubes que se reunían allí. Aquello era fabuloso. Para un joven que viene de un colegio de curas, de varones y ver tantas mujeres bellas, ya el bikini comenzaba aparecer, imagínense ustedes como me sentiría. Cierto día, mi primo me dice, vamos a recoger “Chipi-chipi”, ...

Destino de un niño negro (XIV)

Se despide el niño, con sus sueños y sus recuerdos, es todo lo que tiene, un tesoro que guardara para siempre. Miró pasar el tiempo, trabajando, estudiando, nunca se dio por vencido. Era un soñador, un bohemio, un poeta, un loco, no lo sé, pero sigo viendo la vida con esperanzas de algo mejor, lograr las cosas con mi esfuerzo, con mi dedicación y con mi entusiasmo. En mi familia paterna hay una descendencia de más o menos cuatrocientos años como criadores de chivos, eso me marco para siempre, he sido chivero y lo seré por siempre; en el legado que nos dejará tío Mante, en su libro de poemas (1950), hay uno que se titula “ANOCHECER”, que dice así: Está anocheciendo; El viento está dormido Entre las ramas, Y los pájaros Están dormidos En el bosque. La luna se asoma En el oriente; Disipando la oscuridad, Y los perros ladran alborotadamente; Y en el corral, Los chivos Y las “cabritonas” Se acarician amorosamente. Cesaron los afanes del día; Sólo en el corral Hay movimiento, Y de las carici...

Destino de un niño negro (XIII)

Quiero compartir, aquellas vivencias de mi adolescencia en el campo, una vez que paría una cabra, al cabrito al día de nacido, se procedía a efectuar tocamientos con “creolina” sobre el ombligo, para evitar el ataque de la mosca del gusano. El cabrito era amamantado en las horas de la tarde, cuando llegaba la cabra al corral. El rebaño de cabras llegaba en primera instancia a la “majada” del Hato, situándose frente a los corrales. A eso de las 5:30 pm, comienza el “jopeo”, a las 6:00 pm las cabras han sido encerradas en el corral donde se encuentran sus crías hasta las 6:00 de la mañana siguiente, hora en la cual son soltadas, dejando a sus crías en el correspondiente encierro. El uso del “aceite quemado”, es decir, el aceite que extraíamos de la chencha (la camioneta de papá), se guardaba en botellas y en cada esquina del corral había una. Servía para todo, gusaneras, golpes y pare de contar. A los dos meses de nacido, se “señalaba”, media señal, marca que acreditaba al Hato la propie...

Destino de un niño negro (XII)

Las zonas semiáridas presentan como principal factor limitante para el desarrollo de actividades agrícolas, la escasez de humedad. Las lluvias como ya lo he descrito, en estas condiciones son erráticas, concentradas en pocos eventos de alta densidad y poder erosivo, generando grandes volúmenes de escorrentía. La cantidad de humedad aportada por la precipitación en sitio, era insuficiente para el establecimiento de algún cultivo o para mejorar la sabana, produciendo más comida para los animales; mi padre y los campesinos aledaños, recurrían a una práctica heredada de nuestros antepasados, manejo del agua de lluvia y de escorrentía, cuya principal herramienta era las TOROBAS. Las TOROBAS son estructuras construidas con restos de árboles y ramas característicos de la zona (cují, dividive, cardón, etc.) y sirve para confinar: confinar el agua de lluvia caída sobre el conuco o un área de la sabana que se quiere desarrollar; encauzar, retener y distribuir el agua de escorrentía proveniente d...

Destino de un niño negro (XI)

Cuando prosigo mi narración, recuerdo un poema de de Meléndez y Valdéz, “La lluvia”, que en primaria recitará: “Bienvenida, oh lluvia, seas A refrescar nuestros valles Y traernos la abundancia Con tu rocío agradable. Todo brilla y se renueva; De aromas se puebla el aire; Las tiernas mieses espigan Y florecen los frutales. Ven, pues; ¡oh! Ven, y contigo La rica abundancia trae”. Para completar, porque no había comida, había escasez; bajaba acompañando a un tío y sus compañeros rutinarios, a lo que se conocían como la “Boca del Cocuy” y la “Boca de Cujima”, dos sitios donde se podía pescar. Quedaban del Hato de mi padre, más o menos a 40 minutos en carro y atravesábamos el médano que quedaba antes de llegar a la playa. De vez en cuando el carro se atollaba y había que luchar con el desierto. Eran aguas de profundidad regular, cerca de la costa, en la media noche o también de 3 a 4 de la madrugada. La pesca era una actividad artesanal, los instrumentos que se utilizaban era el chinchorr...

Destino de un niño negro (X)

En estas tierras secas era sabido que poco se podía esperar de las lluvias para las actividades agropecuarias; a no tratarse de la cría de caprinos, que era lo que mi padre hacía. Pero él, tenía un conuco, al aproximarse la época de lluvia, se limpiaba y estábamos listos para cuando cayeran los primeros chaparrones, sembraba frijol, maíz, melón, patilla y el pepino para la olla nacía solo. El frijol, el maíz, eran cultivos cuarentenos, o sea en cuarenta días, ya estábamos cosechando. Teníamos frijol para todo el año. El maíz venía de Machango (Estado Zulia), mi padre hacía trueque, maíz por cecinas de chivo, era carne salada seca al sol. Conocido por nosotros y nuestros antepasados, las sequías y de siempre, han causado graves daños a las actividades agrícolas y pecuarias. El uso en mi país de los términos “verano” e “invierno” para referirse a la época de sequía y a la de lluvias respectivamente, proviene de los inicios del proceso colonial. Se especula, por no decir otra cosa, que la...

Destino de un niño negro (IX)

Conozcamos el paisaje, primeramente la ubicación del área de pastoreo, estaba ubicada hacia el sector conocido como el Patillal (el Cebollal) buscando hacia lo que es hoy la carretera Falcón-Zulia, una sabana que resistía la época de sequía o sea el verano prolongado; la vegetación, las especies vegetales más comunes en el área eran las siguientes: Orégano, Cardón de dato, Cardón de lefaria o breva, Buche, Cují, Dividive, Semeruco, Sividigua, Supí, Tuna, Vera, Yabo y Úbeda. La precipitación (lluvia) para aquel momento no se conocían registros, cuando llovía, caía bastante agua y desaparecía de inmediato dada la pendiente se la llevaba al mar; pero había veranos que podían durar de 3 a 5 años sin caer una gota de agua. El cardón de dato, una vez al año producía un fruto, de unos 5 cm de diámetro, de pulpa roja o blanca, comestible, espinoso. El cardón de lefaria, conocido por nosotros como breva por su parecido, producía un fruto liso, de pulpa blanca, comestible. Cuando andábamos en el...

Destino de un niño negro (VIII)

Había pasado varias vacaciones escolares en el mes de julio-agosto en Punto Fijo con mis padres y hermanos. Allí logre hacerme amigo de mi hermano Domingo (hoy difunto), amistad que duro hasta su muerte y hoy todavía lo recuerdo. Pero voy a detenerme aquí, en mi narración, para que conozcan a mi padre, se llamaba José del Carmen (José) y mi mamá Dolores (Lola), y mis hermanos, yo era el mayor, después venía Domingo, Fidel (hoy difunto), Sergio, Argenis, Pastora, Omar y Carmelo. Mi padre tenía que atender su negocio en Punto Fijo, pero también tenía que atender el Hato con sus chivos, que se llamaba “El Calo”; de allí sacaban los animales para la venta y otros los compraba en fincas (hatos) vecinas. No solamente llevaba chivos, también ovejos y cochinos (cerdos). En las vacaciones de julio-agosto, prácticamente dos meses, nos trasladaba a mí y a mi hermano Domingo a cuidar los animales, papá nos llevaba bastimento (comida) para una semana; y el maíz para la arepa se lo llevábamos a la s...

Destino de un niño negro (VII)

Mis padres biológicos se habían mudado a Punto Fijo en la Península de Paraguaná, mi papá era comerciante, tenía varias casas y varios negocios, abasto, tienda de ropa, carnicería y una venta de licores. Mi madre hacía comida para los que trabajaban en las compañías petroleras, era el momento del fenómeno petrolero. La responsabilidad de este fenómeno debe atribuirse, en primer lugar, a la influencia directa que desde el primer momento tuvo sobre la población total de la Península de Paraguaná el desarrollo de las actividades petroleras ya que fueron, naturalmente, los contingentes humanos del distrito Falcón los primeros en aportar la fuerza de trabajo no calificada necesaria en los centros petroleros. En la Península de Paraguaná operaban las refinerías de la compañía CREOLE de Venezuela, ubicada en Amuay, y de la compañía SHELL de Venezuela, ubicada en Punta Cardón. También operaba la MENE GRANDE OIL Co. Aunque solamente a efectos de almacenaje, estando instalados los tanques en el ...

Destino de un niño negro (VI)

Cuando estaba en el colegio en sexto grado, obtuve el segundo puesto en un “Concurso literario”, promovido por el Centro Cultural “José Heriberto García de Quevedo” con ocasión de la semana del árbol (Coro, a los 22 días del mes de agosto de 1.957). El premio que me dieron fue un libro sobre “Bolívar”, 32 lecciones para jóvenes americanos, “Culto Bolivariano”, su autor Antonio Arraiz (1.952). Del ideario de bolívar recuerdo, la carta a Simón Rodríguez, “Usted formo mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso”. Otra del ideario de Bolívar que leía a menudo, que reflejaba su grandeza, “la gloria está en ser grande y en ser útil”. Este libro lo conservo desde entonces y actualmente está en mi biblioteca personal. El trabajo, ¡Oh el trabajo! Había una mística exagerada del trabajo, si bien es cierto que Dios ha dotado al hombre de inteligencia, le ha otorgado también el modo de acabar de alguna manera su obra, todos somos creadores. Tener esperanzas, sufr...

Destino de un niño negro (v)

Cuando escribo esto, recuerdo el poema de Gertrudis de Avellaneda, “La tumba y la rosa”, estaba en mi libro de Gramática Española texto de Castellano de quinto grado, que decía así: Dice la tumba a la rosa: “¿Qué haces tú, preciada flor, Del llanto que el alba hermosa Vierte en tu cáliz de amor?” Y la rosa le responde: “¿Qué haces, di, tumba sombría, De lo que tu seno esconde Y devora cada día?” “Yo, perfume doy al suelo Con el llanto matinal. -Y yo un alma mando al cielo De cada cuerpo mortal”. Para ganar dinero, haciendo labores en la casa como los mandados a la bodega, ir a la vecina a buscar o llevar algo, moliendo el maíz para hacer las arepas y pare de contar. Pero también me las ingenie, ya que mi familia era muy numerosa y unida, y todos los domingos venían hombres y mujeres a visitar a mis abuelos; a mis tíos les ponía el cajón de limpia botas y por cada limpiada me daban 0,50 céntimos de bolívar; después no solo eran los zapatos, sino que lavaba los vehículos de dos tíos que ...

Destino de un niño negro (IV)

No todo era color de rosas, como dicen en mi país, mi familia paterna que me crió eran muy estrictos, exigentes hasta por demás; si hacía algo que no les gustaba o me portaba mal, me infringían un castigo muy severo, o me pegaban con un mandador que era una verga de toro retorcida o me encerraban en el cuarto oscuro, un cuarto sin iluminación, que se usaba para guardar comida, era como la despensa de la casa, allí me dejaban de 1 a 2 horas encerrado con candado, ese tiempo no paraba de llorar. Recuerdo que mi abuela me mostraba el mandador, y me decía, mira lo que está allí, “Pedro moreno que quita lo malo y pone lo bueno”; cuando pude, agarré esa verga y la hice desaparecer para siempre. A medida que iba creciendo, tenía que ganarme las cosas, tenía que trabajar, no podían verme un rato libre, inmediatamente me mandaban a hacer algo; decían “la ociosidad es la madre de todos los vicios”, eso era para mantener mi mente y mi cuerpo ocupados. Cuando necesitaba ropa, una camisa, un pantal...

Destino de un niño negro (III)

En los años cincuenta, la dictadura militar que gobernaba mi país en cada fiesta patria se realizaban desfiles militares, donde los colegios y las escuelas tenían que participar. En nuestro colegio teníamos un régimen casi militar, teníamos una “Banda de guerra” dirigida por el padre consejero que para ese momento era el padre Ribolta, yo era integrante de la banda tocaba los platillos. Ensayos todas las semanas y cuando se acercaba un desfile ensayábamos todos los días varias horas. Éramos la mejor banda de guerra de todos los colegios y escuelas para ese momento. Hay varias cosas que vienen a mi memoria y quiero compartir, una de ellas era mi salud, padecía de bronquitis asmática, tuve una recaída muy fuerte y el médico el doctor Mastrandrea me comunico que no podía seguir jugando Fútbol y que tenía que suspender para siempre hacer deporte. A mi familia no le dije nada, cuando me mejoré seguí practicando mi deporte favorito. Otra de las cosas que recuerdo, es que en el colegio compet...

Destino de un niño negro (II)

Un día cuando regresaba del colegio, unas amigas de mis tías maestras estaban de visita en mi casa; yo llegue, buenas tardes, permiso y pase; no había recorrido mucho cuando escuche decir, y ese negrito quién es, es el hijo de José del Carmen, ¡de José! Pero si José es un catire ojos verdes; A partir de allí, me traumatice, nunca me había fijado en mi color, ya que vivía en una casa que todos eran blancos o catires; eso me pego mucho, me dolió descubrir que era un niño negro. Estando en el colegio, el padre Bergamín se me acerco y me dijo, que te pasa, hace días que no eres el mismo, cuéntame, hecha para fuera para que te sientas aliviado. Yo no me atrevía a hablar; hasta que me convenció y le conté todo, a partir de allí se convirtió en mi psicólogo y pude lograr superar aquello que me aterraba. Todo esto me lleno de coraje para enfrentar lo que venía, me toco un maestro allí en el colegio que era racista el padre Basse italiano y me marginaba del equipo de Futbol y metía a un compañe...

Destino de un niño negro (I)

Dicen que el destino de un niño solo Dios sabe que va ser de él, nací en una ciudad colonial de casas de adobe y bahareque, las calles de tierra, de piedra o en la mayoría de los casos de cemento, con un alumbrado por las noches que parecían tizones (un palo de leña encendido). De padres campesinos, humildes y para completar pobres. Mi madre, una negra afro descendiente y mi padre un catire (rubio) descendiente de españoles, ojos verdes, que mezcla Dios mío. En la familia de mi padre había racismo, a mi madre no la querían porque era negra. Cuando yo nací, mi abuela paterna que el menor de sus hijos se había ido para el cuartel (la colimba), quedo muy triste y abatida, al conocerme se enamoró de mí y dijo, este negrito es mío. Y así fue. Me llevaban todos los días a la casa de mi abuela, a las siete de la mañana salía Diego uno de los criados de mi padre, y a las seis de la tarde me recogían para llevarme de nuevo a casa de mi madre. Solo iba a dormir y al otro día, para casa de mi abu...